Christo Vladimirov  Javacheff

Christo Vladimirov Javacheff

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Sobre el artista...

Christo Vladimirov Javacheff
Año de nacimiento: 0000
Biografía:
Christo Valdimiroff Javacheff nació el 13 de junio de 1935 en Gabrovo, una ciudad industrial al norte Bulgaria. Sorprendentemente, el mismo día del mismo año nacía en Casablanca (Marruecos) Jeanne-Claude en el seno de una familia de militares. El padre de Christo era el propietario de una fábrica y su madre fue secretaria general de la Sofia Academy or Fine Arts hasta que se casó en 1931. Gracias a su madre se familiarizó muy pronto con la literatura y el arte rusos, y conoció los gigantescos decorados construidos en la Unión Soviética entre 1918 y 1921 para conmemorar el aniversario de la Revolución de octubre. En aquel momento en Sofía, era frecuente que los estudios de cine solicitaran la cooperación de los artistas, encargándoles la localización de exteriores o el diseño de decorados. De sus muchos recuerdos de juventud en Bulgaria hay uno que sobresale especialmente. Siendo estudiante en la Academia de Artes solía dedicar los fines de semana a trabajar con otros alumnos en embellecer los paisajes que recorría el Orient Express a su paso por Bulgaria, con el fin de impresionar a los viajeros de países capitalistas. Les enviaban a cooperativas agrícolas, donde asesoraban a los campesinos sobre cómo exhibir sus tractores y otras maquinarias del modo más favorecedor. También les enseñaban a cubrir los montones de heno con lonas para mejorar el paisaje rural. En 1956 Christo, junto a otros dieciocho personas, sobornaron a un guardia de la frontera Checa, lo que le permitió viajar en tren hasta Viena. Sin dinero y sin hablar el idioma, Christo cogió un taxi a la única dirección que tenía en la ciudad, la de un amigo de su padre. La dirección era de 35 años antes pero el amigo seguía viviendo en el mismo lugar y acogió a Christo. Al día siguiente, el joven búlgaro se apuntó a la Academy of Fine Arts. Pero tan sólo se quedó un semestre, ya que primero se trasladó a Ginebra, donde se ganó la vida pintando retratos de jóvenes y niños de la alta sociedad, y desde allí después se fue a París. En 1958 llegó a la capital francesa donde para sobrevivir pintaba retratos que firmaba como Javacheff, su trabajo impresionó a un peluquero que le recomendó a la mujer del General Guillebon. La hija de éste militar, Jeanne-Claude, conoció a Christo cuando éste fue a su casa para pintar un retrato de su madre y rápidamente se enamoró del joven refugiado búlgaro. En poco tiempo, se fueron a vivir juntos y después se casaron. En París, Christo dio dos pasos muy importantes que cambiaron su vida de artista. El primero consistió en deshacerse de su apellido eslavo Javacheff, y a partir del día que tomó esta decisión sólo utilizó su nombre, Christo, para firmar sus obras, el nombre por el que es conocido hoy en todo el mundo. El segundo cambio también data estos primeros tiempos en París y tiene que ver directamente con la esencia de su trabajo ya que se produjo cuando empezó a utilizar tela. Christo envolvía botes, botellas, sillas y hasta un coche, cualquier objeto cotidiano que pudiera encontrar sin que tuviera que ser particularmente bello o interesante. Envolvía los objetos que escogía con Iona y los ataba con cordel, cuerda o bramante. Durante los siguientes cinco años continuó envolviendo una gran variedad de objetos. La ambición artística de Christo se fue extendiendo a proyectos de mayores dimensiones. En 1961 hizo su primer estudio para envolver un edificio público, realizado con collages fotográficos e informes escritos. El año 1964 marcó un nuevo comienzo en la vida de Christo, Jeanne-Claude y su hijo de cuatro años Cyril, cuando decidieron trasladarse a la capital mundial del arte: Nueva York. Su primera residencia fue el Hotel Chelsea, donde solían alojarse artistas, escritores y compositores. Pero pronto se instalaron en un loft en el centro de la ciudad. Así comenzaba la etapa de sus grandes proyectos que les llevarían a obtener el reconocimiento internacional. Desde 1994, el artista firma todas sus obras como "Christo y Jeanne-Claude", según ellos, el nombre adecuado para un proceso artístico que los involucra a ambos.