Kirchner fue a estudiar arquitectura a Dresde en 1901. En 1903 marchó a Múnich a estudiar pintura en la Escuela de Bellas Artes. En 1905 fundó con otros estudiantes el grupo Die Brücke (El puente), que pretendía un estilo plano de colores puros inspirado en el arte primitivo y el fauvismo francés. Este grupo y Der Blaue Reiter formaron la segunda oleada expresionista.
Los rasgos más distintivos de este grupo son el color antinatural, subjetivo y mayormente chillón, en colores cálidos; las formas más bien planas, con poco interés por los volúmenes y la perspectiva, que se violenta en escorzos imposibles, y contornos trazados con líneas gruesas, como incisiones en madera. De hecho, la técnica de la xilografía, de origen medieval, fue recuperada por estos artistas. Los temas son generalmente escabrosos en sintonía con la forma de mostrarlos: prostitución, locales nocturnos de dudosa reputación, calles angostas con personajes trajeados...
Kirchner siguió viviendo en Dresde hasta 1911. Después se marchó a Berlín, donde supo reflejar la agitación y el movimiento de una gran ciudad moderna. Se interesó por el mundo de la prostitución callejera; un ejemplo destacado (Prostituta en rojo) se halla en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid. En 1914 con el estallido de la Primera Guerra Mundial, fue movilizado, pero sufre una grave crisis nerviosa.
A su vuelta de la guerra en 1915, su situación mental no mejoró y su salud se resintió más tras sufrir un atropello. Optó por la tranquilidad de Davos (Suiza), donde siguió pintando, mayormente paisajes más tranquilos que son menos estimados por la crítica actual.
En 1937, en plena ascensión del nazismo, su arte se calificó de arte degenerado y muchos de sus trabajos fueron destruidos. Su precaria situación emocional empeoró a raíz de ello y se suicidó en Frauenkirch, cerca de Davos, en 1938.
El Museo Thyssen-Bornemisza cuenta con su mejor -y acaso única- representación en España.
