Biografía
Lou Jiménez trabaja su obra directamente con sus
manos, lo hace colocando el bastidor en horizontal y en el suelo, con un
trabajo físico que le exige mucho contacto con la obra, "lo cual crea un intercambio
muy grande de energías entre los dos", confiesa. "Lo importante -continúa la
artista- es lograr que la obra tenga una propia existencia dentro del espacio, una
fuerte personalidad que la vuelva un objeto".
El resultado es una síntesis entre color y emocion, "el color como una manifestación
pura e inmaterial muy próxima a la música y la emocion como talismán, pura
energía; en concreto, una descarga de energía". El objetivo es presentar al
espectador su obra sin proporcionarle claves para contextualizarla, y que ésta
tenga un impacto inmediato, electrico, no meditado, que entre directamente en
contacto con la sensibilidad de quien lo contempla. En el plano ideal, la artista trata
de que la obra "nutra el alma por medio de esa búsqueda interior que ella misma te
pide hacer al contemplarla, y creo que la nutre por medio de la materia y el color".
ella cuenta que pinta sin pretender otra cosa, no narra ni quiere narrar; lo que
hace es sumergirse en los materiales que le
sirven para pintar y pintarse a sí misma cuando
inicia el acto de pintar. Es algo así como una
explosión".
"Encontraríamos, por ejemplo, la grasa de
Beuys, los jugos irreconocibles de Gasiorowsky,
la sangre de Hermann Nitsch y todos aquellos
artistas que trabajan con materias o pastas de
materias (asfalto, polvo, arenas, óxidos) como
Dubuffet, Fautrier, Tàpies", dice el crítico
Jaume Oliver.