Estudió en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, siendo su maestro Jenaro Pérez Villaamil.
En 1854 comienzan sus viajes por Europa: París, Suiza, Inglaterra, Italia.
A lo largo de su obra se aprecia una evolución desde el realismo a un cierto impresionismo. La influencia de Turner y Ruysdael le llevan a pintar paisajes cada vez más humanizados. Su relación con Mariano Fortuny profundiza ese cambio hacia pinturas más luminosas e impresionistas. Una de sus obras más conocidas es Las lavanderas.
En 1907 se publicó su libro de memorias: Recuerdos de mi vida, dedicado a su amigo el paisajista Aureliano de Beruete
