Las creaciones de la norteamericana Mary Beth Edelson (1933) se presentan como una reapropiación en lenguaje femenino de mitos celtas, de temas de filosofía, de películas hollywoodenses o de teorías políticas.
Pero es en particular en pasajes de la historia del arte europeo, donde ella hace una severa crítica a la producción artística hecha por hombres. En varios de sus ’collages’ ironiza los sacrosantos cánones de belleza construidos por una visión exclusivamente masculina.
Así, de Edelson se presenta su ’Última Cena’ (1972), inspirada nada menos que en la célebre obra homónima de Leonardo.
En esta composición, en vez de la figura de Cristo y su séquito, aparecen alrededor de la mesa las cabezas de artistas norteamericanas sobrepuestas a la de los apóstoles.
Entre ellas figuran la de Georgia O’Keeffe, en el centro, al lado de Louise Nevelson, Yoko Ono o Louise Bourgeois que le sirven a Edelson para apropiarse de dominios divinos y trascendentales reservados en el arte a los hombres.
