"Sé que he perdido tantas cosas que no podría contarlas y que esas perdiciones, ahora, son lo que es mío. Sé que he perdido el amarillo y el negro y pienso en esos imposibles colores como no piensan los que ven. Mi padre ha muerto y está siempre a mi lado. Cuando quiero escandir versos de Swinburne, lo hago, me dicen, con su voz. Sólo el que ha muerto es nuestro, sólo es nuestro lo que perdimos. Illón fue, pero Illón perdura en el haxámetro que la plañe. Israel fue cuando era una antigua nostalgia. Todo poema, con el tiempo, es una elegía. Nuestras son las mujeres que nos dejaron, ya no sujetos a la víspera, que es zozobra, y a las alarmas y terrores de la esperanza. No hay otros paraísos que los paraísos perdidos."
Jorge Luis Borges. Los conjurados
Como referencia inmediata dejando a un lado el singular "Paraíso perdido" de John Milton, los "paraísos perdidos" mejor que nadie, el que los encuentra, el que se sumerge en ellos con conciencia de acción y pensamiento, literariamente escribiendo, no es otro que Jorge Luís Borges, "solo el que ha muerto es nuestro, solo es nuestro lo que perdimos", este concepto entraña tan gran sentimiento de posesión íntima y pasión por aquello o aquel, que no es posible sentirlo de otra manera. La relación inmediata que hace Marcela Navascués entre "Paraísos perdidos" y "otros lugares de interés" va en otra dirección emocional, estética, plástica, pero como punto de partida no esta de más esta base conceptual, literaria, poética y filosófica de Borges.
Marcela Navascués sabe, conoce, de pérdidas y existencias, del valor añadido a esas faltas y sus sensaciones de que están con y en ella, y por esta causa tan intima se permite relacionarlos, quizá de forma muy espontánea, visceralmente, y hace desaparecer, de forma casi terminante a sus pasados personajes, los "básicos", para hacerlos emerger en su pensamiento en "otros lugares de interés" que no son más que los verdaderos paraísos perdidos "otros lugares de interés" re-encontrados y tan solo pertenecientes a ellos mismos, a nosotros.
Es como si tratara de buscar y comenzara a encontrarse con sus propios lugares que lejos de desaparecer emergen intensamente en su propiedad.
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