Nuevos trabajos de Yamaoka realizados en el año 2010. Es la Serie GAz TAI.
NOTAS DE PRENSA YAMAOKA (AÑO 2005)
YAMAOKA VIENE EXPONIENDO HABITUALMENTE EN LA GALERIA EDURNE EN MADRID DESDE EL AÑO 1997, FECHA EN LA QUE NOS INICIA EN EL PROYECTO DE LO QUE VA A SER SU TRAYECTORIA Y TRABAJO POSTERIOR, DEL QUE PRESENTA A MODO DE SECUENCIAS, APARTE DE EN LA PROPIA GALERIA EDURNE EN EL AÑO 1997 "YAMAOKA", EN EL 1999 "YASHIRO" Y EN EL 2000 "THE SUPREME MOMENT OF LIVE-DEATH" , Y EN LA FERIA INTERNACIONAL ARCO´98 Y ARCO´99, EN OTROS ESPACIOS, COMO PERFORMANCE E INSTALACIONES, EN LA PLAZA TORRES DE OMAÑA, CON UN BALLET Y EN EL ESPACIO DE TRAFICO DE ARTE, ASI COMO EN EL HALL DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS, EN LEON, Y EN "EL CENTRO DE LAND ART EL APEADERO" EN BERCIANOS DEL REAL CAMINO.
EN SU TRABAJO INQUIETANTE Y PROFUNDO DE LA BUSQUEDA DEL ALMA DE MISHIMA (EL ESCRITOR JAPONES YUKIO MISHIMA 1925 - 1970, QUIEN DECIDIO QUITARSE LA VIDA HACE AHORA 35 AÑOS) ,KIYOSHI YAMAOKA PROYECTA REALIZAR, DE HECHO YA ESTAN REDACTADOS LOS TEXTOS Y GUION, UN NUEVO PERFORMANCE, ESPECTACULO, UNA ACCION DE ARTE INSPIRADA EN LA ESTRUCTURA DEL TEATRO NÔH, "THE SUPREME MOMENT OF LIFE-DEATH", SOBRE UN ESCENARIO, CUYA MAQUETA PUEDE VERSE EN LA FOTOGRAFIA ADJUNTA. SE TRATA DE UN LUGAR QUE SE ENCUENTRA ENTRE EL MUNDO DE LOS VIVOS Y EL OTRO MUNDO. USANDO DE UNA ICONOGRAFÍA QUE YA NOS HA ENSEÑADO EN SUS SUCESIVAS MANIFESTACIONES.
LA IDEA PRIMIGENIA DE ESTA ACCION "THE SUPREME MOMENT OF LIFE-DEATH" YA SE PRESENTO EN LA GALERIA EDURNE EN EL AÑO 2000.
NOTAS DE PRENSA YAMAOKA (AÑO 2006)
NOTA DE PRENSA:
LA GALERIA EDURNE COMUNICA LA INAUGURACION DE LA EXPOSICION
"PROYECCION METAFISICA"
DEL ARTISTA JAPONES
KIYHOSI YAMAOKA.
Presenta siete obras creadas entre 2005 y 2006 y realizadas con materiales como el plomo, la escayola, grapas y fotografía.
YAMAOKA, EXPOSITOR HABITUAL DE LA GALERÍA EDURNE DESDE 1997 INAUGURA EN LA MISMA UNA EXPOSICIÓN DE SUS ÚLTIMOS TRABAJOS REALIZADOS EN 2005/2006.
DURANTE ESTOS AÑOS, SU TEMA DE INVESTIGACIÓN ESTÉTICA SE CENTRA EN LA PREOCUPACIÓN-MEDITACIÓN DEL SENTIDO DE LA MUERTE, LA EXISTENCIA DEL ALMA, EL DOLOR, EL TIEMPO, LA MATERIA Y EL ESPIRITU. CENIZA, PLOMO, GRAPAS, ESCAYOLA, SON SUS MATERIALES QUE UTILIZA CON PRECISIÓN PARA TRADUCIR EL PENSAMIENTO-SENTIMIENTO DE SUS PREGUNTAS EXISTENCIALES.
EN ESTA EXPOSICIÓN EL SER HUMANO APARECE EN SU TRABAJO CON UNA PRESENCIA-AUSENCIA INQUIETANTE AL UTILIZAR LA FOTOGRAFÍA COMO LO HACE CON LOS OTROS MATERIALES HABITUALES, PARA SIMBOLIZAR LA PREGUNTA QUE REALMENTE LE PREOCUPA, NO LA REPRESENTACIÓN HUMANA, SINO SU TRASCENDENCIA.
AL INTRODUCIR EL CUADRADO DE ESCAYOLA BLANCA EN EL ROSTRO DE LAS PERSONAS YAMAOKA CUESTIONA LA EXISTENCIA DEL ALMA, LA DIMENSIÓN METAFÍSICA DEL SER HUMANO.
UNA DE LAS PIEZAS PRESENTES EN LA ACTUAL EXPOSICION ES UN "ZA", VOZ O GESTO VOCAL SONORO CON EL QUE PODRÍAMOS REPRESENTAR LA IMAGEN DE UN A MODO DE POYO O BANCADA QUE DARIA LUGAR AL DESCANSO DEL ALMA. ESTA VOZ "ZA" TAN SOLO ES UN CONCEPTO, NO ES SINONIMO DE UN DETERMINADO OBJETO REAL, PUES NO EXISTE SINO VA ACOMPAÑADA DE OTRA TERMINACON QUE LA ADJETIVE, NECESARIA EN EL LENGUAJE JAPONES. ASI TAL CUAL ES UN CONCEPTO QUE SOLO SE UTILIZA FILOSOFICAMENTE.
SE TRATA DE LA MISMA DE SU REPRESENTACIÓN MINIMALISTA QUE TOMA FORMA ESCLTÓRICA EN UNAS PIEZAS Y EN OTRAS SE COMPORTAN COMO CUADRO. UNAS Y OTROS SON MANERAS DISTINTAS DE ABORDAR LAS MISMAS CUESTIONES CON VOLUNTAD DE SÍNTESIS, SIN -COMO DIJO YAMAOKA HACE YA DIEZ AÑOS- TRAOICIONAR NI DAR LA ESPALDA A SUS DOS CULTURAS, LA ORIENTAL POR NACIMIENTO, LA OCCIDENTAL POR VOCACIÓN.
NOTAS DE PRENSA YAMAOKA (AÑO 2009)
Comunicamos la inauguración de la exposición "A JUST MOMENT OF MY LIFE" del artista japonés YAMAOKA, siete obras, cuadros, técnica mixta sobre material Dibon, realizados a lo largo del año 2008.
La inauguración de la exposición tendrá lugar el próximo día 3 de febrero, martes, de 2009 a las 19h.
Yamaoka: A just moment of my life
Los acontecimientos te conducen a un destino cuyo plan existe, o no, previsto en algún sitio. En el periplo hay bastiones, fechas fortaleza que resumen, si fuera necesario, todo el arco de una vida. ¿Y si pudieras detener una a una esas escenas y darles la existencia quieta que contradice a los filósofos, nostálgicos en el fondo, como Heráclito? ¿Y si pudieras bautizar con el tacto de tu dedo índice el brillo preciso de un instante con que el devenir te premia y que por feliz consideras inmerecido? La gratuidad es un don y el tiempo se la permite sin dar explicaciones, autárquico y eficaz.
Hace dos años se detuvo el pintor en esas sensaciones que tu cuerpo arrastra desde la más tierna infancia, antes de que tu conciencia o esa parte de la memoria que la razón rige se hayan formado. Y rescató lo que unos ojos nacidos en guerra pudieron ver y la herida que el fogonazo de luz, la raya en el cielo, los brazos en alto, la gimnasia matinal, la ciudad nocturna y la silueta del palacio imperial dejaron en el fondo de tu retina. La primera realidad grabada en la tela finísima de unos ojos que no pueden aún descargar en la memoria.
El año pasado fue el alma en vuelo. O eso que, asegura Yamaoka, contemplas en tu última visión del mundo, tal y como lo conocemos. Un pueblo pequeño, una iglesia; el espíritu, aviador de tardes inmensas, gira la mirada y todo se va reduciendo, quedándose minúsculo y delgado, esencia y esencia de formas, sin detalles ni accidentes. ¡Qué fácil y sereno parece todo desde aquí arriba! ¡Qué triste, en el fondo, y qué vacío de nombres! ¡Qué deshabitado! Porque en la despedida, ya tan alto, no se distinguen los rostros ni el movimiento de nada, ni los pasos de los hombres. Sólo su efecto, un mundo elaborado en planta: caminos blancos y tejados.
Los acontecimientos te conducen a un destino. En el periplo hay fechas. Y las conservas lo poco que puedes, contra el embate de las olas. Optas por escribirlas con ceniza, la materia última de la carne, la sincera condensación de los huesos y de los escritos y de las cosas que amaste. Ceniza en que se resuelve el mundo, que si pudieras convertirías en algo inmutable, polvo que amasas y conformas, que racionalmente haces número y que, irreductible, preside ese preciso y perfecto instante.
El trabajo de Yamaoka se ha vuelto figurativo. O eso diríamos, si no fuera por las cifras de un reloj digital y de un calendario que sobrevuelan sencilla y misteriosamente todo lo que hoy contemplamos. Si no fuera porque no existe ese color de la tarde, porque los objetos de su estudio imponen, aquí reproducidos, un ritmo de ceremonia, una sombra de trascendencia que sólo tienen las cosas solas, las aulas vacías, los patios de butacas, los dormitorios abandonados. Objetos detenidos por un reloj digital y un calendario de ceniza, orgánica ceniza. Así humaniza el artista el tiempo, que se construye ahora con algo tan valioso y venerado como la ceniza: en nuestra cultura, recurrente como una amenaza; en la suya, la sustancia santificada de quien existió.
Es el pintor quien se hace preguntas en el espacio que percibimos vacío, en la vida de estudio, en medio del mobiliario urbano, en el trote de un caballo, en un rostro irreconocible y cubierto: ¿Existe mi alma y está aquí presente, ahora? No es una pregunta distinta a las que se hizo de niño y copaban la memoria inconsciente de la que hablábamos antes. Pero ésta es la pregunta de un hombre adulto, más vulnerable porque confía en la razón como su herramienta prioritaria, en detrimento de otras sensaciones. ¿Existe mi alma aquí y ahora? Como la tarde, como los objetos, como la mujer a caballo, todo parece real, pero no es éste el color de la tarde, y el tiempo, que la ceniza de un instante marca, deja palpable el engaño: parece real, como dice el artista, pero no existe esa tarde dorada.
La superficie de estos cuadros es de Dibond, una aleación con base de aluminio, una síntesis de laboratorio, un compuesto, una mixtura que da la apariencia de algo perfecto, homogéneo en su perfil de esmerilado minúsculo. Como un espejo vencido y artificial, parece más duradero que el hombre, menos accidentado, capaz de desafiar al espectador acostumbrado a la madera, al lienzo, y a la escayola y al plomo que otras veces Yamaoka ha puesto ante nuestros ojos. ¡La ceniza, aún hecha número, es tan carnal comparada con esto! Así es como uno se da cuenta de que los espacios que representa el pintor son tan fríos: su mismo soporte es de última generación, susceptible de representar la ausencia, el incontestable vacío de aquella pregunta, la necesidad del alma que Yamaoka formula tan entregado como cuando leyó a nuestro Unamuno por primera vez, por distantes que ambos parezcan.
Lo más importante no está descrito pero hay lugar para ello. No es lo que veo pero en cada obra podría precisar el espacio que ocupa, desde dónde hasta dónde abarca y quién le ha otorgado esa posición predominante. Es lo que pensé -perdón por el atrevimiento- mientras contemplaba estas obras en su estudio un sábado por la tarde. Es difícil entender que una obra de arte sea un instrumento para componer preguntas, que no trate el pintor de reproducir sino de buscar la realidad. Es difícil que alguien crea que en ese preciso momento sonaron las campanas del Monasterio, acompasando coordinadas el paso del tiempo, y que empujaban, con cada tañido, la luz del ventanal izquierdo sobre estos mismos cuadros. Y que el reflejo de ellos no era natural: era una luz aséptica, como no es la vida, interrogante.
Pedro P. Ontoria
San Lorenzo de El Escorial, enero 2009
Exposiciones y participaciones más significativas:
2010.- "Serie
c/Arias Montano, 5
28280 - El Escorial (España)