Esta obra pintada sobre diferentes soportes, algunos son objetos y todos
encontrados de una forma casual, está tratada con una técnica muy particular, que le
confiere a las piezas una gran originalidad y una peculiar relación con el espectador.
La reivindicación de la masculinidad desde diferentes puntos de vista, incluido
el homosexual, es el discurso que Sordo nos propone. Discurso construido por
imágenes y textos extrañamente combinados, que no pretende agotar ni concluir en
"ínfimo".
Olvido García Valdés ha escrito sobre "ínfimo":
..."Se vuelve la pintura espacio interior de quien la mira. Y ese espacio tiene la
tonalidad o la coloración -se querría decir: la intimidad- de que lo dota la memoria, y
al decir así se cae en la cuenta de que no interviene en la muestra la memoria.
Tampoco hay atmósfera, nada de psicología, y, si se pretendiera mantener esa idea
de intimidad, habría que precisar bien a qué podemos referirnos.
De hecho, el término pintura es insuficiente para algo que tiene el volumen y
el tratamiento de los cuerpos que se presentan en cajas, con cierta iluminación, entre
aura y penumbra, como objetos preciosos. Y desde luego no unifica la muestra ese
cromatismo que parece guardar el recuerdo o, si se quiere, el olvido de quien la ha
visto.
Porque hay superficies blancas -del blanco velado al blanco brillante- y
formas negras sobre ellas -¿piedras?, ¿corpúsculos?-, hay ocres o rojo, y ciertos
trazos geométricos -segmentos de circunferencia- o en retícula -el dibujo en rejilla, la
irregular geometría en que se estría una tierra reseca-. Hay expresiones inglesas
sobreimpresas y repetidas, a veces asociadas: scattering their y semen freely; o solas:
black trué, who broke down crying; algunas no perfectamente legibles: ¿crying in
white?, ¿gymnasiums? Una cita interpela a quien lee: I'm Nobody! Who are you? Esa
misma pieza insiste: black. Las palabras son un elemento plástico -forma y sentido-
determinante en la composición".
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