Hombre feliz. Máscaras y corazas para los malos tiempos.
Del
La observación detallada del mundo incomprensible al cual pertenecemos, asimilado en ocasiones con dificultad y extrañeza, puede producir un pasmo cuyo resultado podría ser como en este caso, la inmovilidad del observante; inmovilidad escenificada por el estatísmo propio de una figura inanimada que asiste impasible a una realidad que le supera pero que le recuerda permanentamente su propia vulnerabilidad, su propia condición humana y finita; la fragilidad propia, y la del mundo que le rodea. Es la escapada estática, la huida a ningún lugar.
Figura y entorno enfrentados en agresiones mutuas, recreadas de forma teatral y en clave de ironía para poner de manifiesto la incomodidad de la propia existencia en un entorno percibido con frecuencia con hostilidad e incomprensión.
Guillén de Castro 110 bajo
46003 - Valencia (España)